La globalización, las redes sociales y, en general, el estilo de vida de la era digital nos han hecho creer que los grandes destinos turísticos y las maravillas ocultas se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Nada más lejos de la realidad, en la Comunitat Valenciana tenemos cientos de enclaves que merecen la pena descubrir sin necesidad de subirse a un avión.
Municipios que nos suenan porque conocemos a alguien de allí, han salido alguna vez en las noticias o simplemente hemos leído su nombre en algún cartel de la autovía. Pero como se suele decir: «La mejor forma de ocultar algo es mantenerlo a simple vista».
Justo así, oculto a simple vista en el valle de Ayora y tras un cartel de dirección en la Nacional 330 está Cofrentes, un pequeño pueblo de algo más de 1.000 habitantes, con una playa fluvial, un río navegable, un castillo del siglo XII, un manantial de aguas termales y hasta un volcán con una cima transitable.
El municipio se ubica justo en el punto donde confluyen los ríos Júcar y Cabriel, lo que le otorga una playa fluvial a los pies del casco urbano. Un privilegio y al mismo tiempo una salvación para estos días de verano en los que refrescarse y escapar del calor es más necesidad que capricho.
Un entorno idílico, rodeado de la belleza natural de la Sierra de Ayora y la Sierra del Martés, a tan solo una hora y media de Valencia en coche. Una ubicación estratégica que, gracias a su riqueza paisajística y agrícola, existe como asentamiento desde el neolítico y la Edad del Bronce.
No obstante, su etapa de máximo esplendor probablemente fue el periodo islámico, cuando se levantó el Castillo de Cofrentes, una fortaleza que reina sobre el casco urbano con más de 850 años de historia. La entrada al castillo cuesta 3 € e incluye la visita por el museo que alberga el reloj más antiguo de la Comunitat Valenciana, datado del siglo XVII y que sigue funcionando hoy en día.
A menos de 10 minutos en coche nos aguarda otro de sus principales atractivos turísticos: la ruta fluvial por el río Júcar. Un crucero panorámico que recorre una ruta de 30 kilómetros durante una hora y media, ideal para observar la biodiversidad de La Muela de Cortés y los imponentes paisajes que nos regalan los Cañones del Júcar. El precio oscila entre 20 y 22 € por persona, dependiendo de si es temporada alta o baja.

El volcán valenciano con aguas termales terapéuticas
Cofrentes tiene también dos tesoros naturales muy poco frecuentes y cuando menos llamativos: el único volcán de toda la provincia de Valencia y un manantial de aguas termales de origen volcánico.
El Volcán de Cofrentes o del Cerro de Agras es un volcán extinto desde hace 2 millones de años, totalmente visitable y sin riesgo de erupción. Se puede recorrer libremente y hay numerosas rutas senderistas muy sencillas que culminan en su cima, a unos 530 metros de altura.
Aunque no es la única forma de visitarlo, también se organizan visitas guiadas y subidas al cráter en el trenet del volcán. Un tren turístico que acompaña la visita con una explicación sobre la historia y geología de la formación volcánica y cuyo precio por persona es de 15 €.
Muy vinculado al volcán está el Manantial de Hervideros de Cofrentes, un pozo donde se almacena el agua filtrada y que parece hervir por las burbujas que brotan de su interior. Esta reacción geológica no se debe a que el agua esté literalmente hirviendo, sino al CO2 y a los minerales disueltos que libera la cámara magmática del volcán.
La visita al manantial es totalmente gratuita, pero para disfrutar de un baño en el balneario es necesario pagar la entrada o adquirir alguno de sus packs. Un complejo que aprovecha las aguas del manantial, certificadas como mineromedicinales, ya que gracias a su rica composición mineral son terapéuticas y beneficiosas para afecciones reumáticas, musculares, respiratorias, circulatorias e incluso digestivas y hepáticas.