Convent Carmen lleva cerrado desde 2020, cuando el Ayuntamiento de València ordenó su cierre al detectar irregularidades en su declaración de apertura. Ahora, tras años de gestiones administrativas y una reorganización interna de la sociedad propietaria, el espacio ubicado en la Plaza Portal Nuevo número 6 se prepara para una segunda vida.
Un proyecto en tres bloques
El nuevo Convent Carmen se articulará en torno a tres ejes. El primero es el hotel, bautizado como Calma Wellbeing, que se ubicará en el convento de San José y Santa Teresa —espacio integrado en una Zona de Conjunto Histórico Protegido— y contará con alrededor de 40 habitaciones distribuidas en tres plantas.
Las obras de esta primera fase, que incluyen el refuerzo estructural del edificio y la construcción de habitaciones, recepción y zonas de almacenaje, ya han comenzado y el vallado perimetral está autorizado hasta el 25 de octubre.
El segundo bloque lo forman un restaurante y un bar, ambos abiertos al público general y no solo a los clientes del hotel. Según han trasladado los promotores a Levante-EMV, la oferta gastronómica tendrá un carácter «muy cuidado», aunque los detalles del bar aún están por definir.
La tercera pata es la antigua iglesia del complejo, que tras un largo proceso de tramitación municipal ha obtenido licencia para funcionar como sala de artes escénicas y espectáculos. Este espacio, que en su etapa anterior acogió cine, conciertos y talleres, será objeto de una segunda fase de obras de restauración más ligera.
Sin terraza y con el patio en uso discreto

Una de las diferencias más notables respecto al antiguo Convent Carmen es el uso del patio. Si antes era el escenario de eventos al aire libre —y fuente de quejas vecinales—, ahora los promotores no han obtenido licencia de uso gastronómico para ese espacio.
El patio ajardinado tendrá, según han explicado a Levante-EMV, un uso «discreto»: transitable, pero sin actividad ruidosa ni instalaciones de hostelería.
Gramami SL acomete la inversión y la rehabilitación del conjunto, pero la gestión diaria quedará en manos de una empresa operadora externa que todavía está por designar.
Según ha publicado Levante-EMV, los propietarios mantienen conversaciones con varios grupos y confían en cerrar el acuerdo antes de que termine este año.