El Ayuntamiento de Valencia ha presentado la planta viaria del futuro Paseo García Lorca, el eje urbano que se construirá sobre el suelo liberado tras el soterramiento de las vías del tren en la entrada sur de la ciudad, junto a la estación Joaquín Sorolla.
La propuesta municipal destina el 88% del espacio a usos peatonales, ciclistas y zonas verdes, y reserva solo el 12% restante al tráfico rodado, incluido el carril bus.
La alcaldesa María José Catalá presentó el documento este martes por la mañana antes de trasladarlo por la tarde a los vecinos de la zona afectada. El proyecto da respuesta a una transformación urbanística de largo alcance: el entorno inmediato del bulevar acoge actualmente los barrios de La Raiosa, Malilla y Favara, históricamente separados del centro por las infraestructuras ferroviarias.
Un estudio que analizó 26 alternativas

El diseño final parte de un estudio técnico de movilidad encargado por el consistorio que realizó macro y microsimulaciones de tráfico contemplando hasta 26 alternativas diferentes, incluida la del Corredor Verde impulsada por el anterior gobierno municipal.
El análisis abarcó el corredor comprendido entre la calle San Vicente al oeste y la avenida Ausias March al este, y entre el viaducto de Giorgeta al norte y la Ronda Sur (Fernando Abril Martorell) al sur.
El estudio incorporó también las proyecciones de crecimiento demográfico previstas para la zona: en el entorno más próximo al bulevar están planificadas alrededor de 6.000 viviendas y unos 12.000 nuevos habitantes; en el ámbito completo, 8.300 viviendas y 16.000 residentes.
Ese incremento poblacional supondrá, según las simulaciones, 20.400 vehículos adicionales respecto a la situación actual, incluso descontando la reducción del uso del coche privado prevista en el Plan Director de la EMT y la ampliación de la red ciclista.
Por qué se descartó el Corredor Verde

El informe técnico concluyó que la solución del Corredor Verde —que habría concentrado todo el tráfico en San Vicente, la Carrera de Malilla y Ausias March— no era viable. Según las simulaciones, en hora punta —entre las 8 y las 9 de la mañana— alrededor de 3.500 vehículos habrían necesitado más de una hora para recorrer la calle San Vicente en situación de congestión total.
Los datos son más precisos aún: en el entorno inmediato al bulevar, esa solución habría incrementado la cola total media un 104,34%, el tiempo de demora un 15,22% y la relación entre demora y tiempo de viaje un 5,33%, respecto a los valores actuales.
La configuración definitiva
La propuesta aprobada organiza el tráfico del siguiente modo:
- El Paseo García Lorca tendrá dirección única hacia el sur, con dos carriles para vehículo privado, un carril de transporte público y un carril bici bidireccional. Se eliminará el estacionamiento en superficie para reducir el tráfico de agitación, y se reubicará en un aparcamiento en altura de 495 plazas dentro del PAI correspondiente.
- La calle San Vicente pasará a tener dirección única hacia el norte desde el Bulevar Sur, con dos carriles para vehículo privado, un carril de transporte público y el carril bici bidireccional ya construido.
- Se establecerán tres conexiones transversales —por las calles Joaquín Navarro, Almudaina y Pianista Empar Iturbi— para garantizar la permeabilidad entre los barrios a ambos lados del eje.
- Se demolerá el puente existente en el Bulevar Sur que actualmente salva las vías ferroviarias, con el objetivo de eliminar el efecto barrera entre barrios.
Reducción del tráfico en las vías adyacentes
Frente al modelo descartado, la solución definitiva reduce el volumen de tráfico en las arterias del entorno: un 41% en San Vicente, un 36% en la Carrera de Malilla y un 10% en Ausias March, según datos del consistorio. El diseño también prevé optimizar la coordinación semafórica para ampliar los tiempos de paso para peatones.