No es necesario volar a Arizona para tener la sensación de estar recorriendo el Lejano Oeste. A veces, la geología tiene sus propios caprichos y coloca en mitad de la Península paisajes que parecen importados directamente del otro lado del Atlántico.
Eso es exactamente lo que ocurre con la Rambla de Barrachina, un espectacular barranco de arcillas rojizas que durante mucho tiempo fue el refugio silencioso de los habitantes de la zona y que, de la noche a la mañana, ha pasado a convertirse en uno de los enclaves más demandados del cine y la publicidad de todo el país.
Lo que los vecinos de los alrededores frecuentaban como lugar habitual de paseo, el mundo exterior lo ha bautizado como el «Colorado español». Y no es para menos: el óxido de hierro que impregna las paredes del cañón las tiñe de un rojo intenso y magnético que muta de tonalidad según la posición del sol.
El paisaje, además, está en permanente transformación: cada vez que las lluvias arrecian, el agua esculpe nuevas hendiduras en la arcilla blanda y redibuja el terreno, como si se tratara de una escultura viva que nunca da por terminado su proceso de creación.
Una rave con mil personas y la candidatura a los Oscar

El responsable de que este paraje turolense haya saltado a la primera línea mediática tiene nombre propio: Oliver Laxe. Su última película, Sirat, designada candidata española para los Oscar tras su notable acogida en el Festival de Cannes, no se limitó a usar la Rambla de Barrachina como telón de fondo.
El director la convirtió en un elemento narrativo esencial de la historia. Para recrear una rave en pleno desierto con total autenticidad, el equipo de producción descartó los efectos digitales y organizó una fiesta real en el barranco con más de mil personas, música a todo volumen y un sonido que rebotaba entre las paredes de arcilla como si el propio cañón fuera un altavoz natural.
Johnny Depp, Dior y un puma entre los barrancos de Teruel

Si la película de Laxe colocó a la rambla en el mapa, el toque de distinción definitivo llegó de la mano de Johnny Depp. El actor viajó hasta la provincia de Teruel para protagonizar el nuevo anuncio de Dior, una producción de gran presupuesto que movilizó a más de cien profesionales sobre el terreno y transformó el barranco en un escenario de lujo.
El detalle más llamativo del rodaje no fue ver al protagonista de Piratas del Caribe entre los barrancos aragoneses, sino la presencia de un puma real que completaba esa estética salvaje y primitiva que la firma de moda buscaba para su nueva fragancia.
Cómo visitar el «Colorado español»

Quienes quieran seguir los pasos de las estrellas y acercarse a conocer el paraje de primera mano deben tener en cuenta algunos consejos prácticos. La ruta más habitual arranca desde los alrededores de Villaspesa y traza un recorrido circular de aproximadamente 12 kilómetros que permite ascender hasta la Muela de Teruel para disfrutar de las mejores panorámicas del conjunto.
Desde Valencia, se puede llegar en menos de 2 horas en coche por la autovía A-23 dirección Teruel.
Eso sí, los locales avisan: en la rambla no hay sombra. Conviene llevar agua en abundancia y evitar a toda costa las horas centrales del día. El sol que cae sobre este cañón aragonés no hace distinciones, y eso vale tanto para los visitantes de fin de semana como para las estrellas de Hollywood.