El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha “No alimentes el problema”, una iniciativa de concienciación ciudadana para frenar la sobrepoblación de palomas en la ciudad, y con multas de hasta 3.000 euros para quienes incumplan la nueva ordenanza de limpieza.
El concejal de Bienestar Animal, Juan Carlos Caballero, ha presentado este miércoles la campaña con un mensaje claro: dar de comer a las palomas en la calle no es un gesto inocente.
Según explicó, esa práctica favorece la concentración de ejemplares, genera suciedad, atrae otras plagas y puede derivar en problemas de salud pública.
A eso se suman los daños materiales: los excrementos deterioran fachadas, monumentos, mobiliario urbano, desagües y canalones, con el consiguiente coste para el conjunto de la ciudad.
La campaña comenzará este fin de semana en redes sociales, mobiliario urbano y medios de comunicación, y busca implicar tanto a vecinos como a comercios y visitantes.
La presencia de palomas en la ciudad no es un asunto menor. Según datos presentados por un técnico de la empresa de control de plagas Lokímica, el umbral de equilibrio para la avifauna urbana se sitúa en 10,2 palomas por hectárea. Con el censo actual de 32.197 ejemplares, Valencia se encuentra en 11 por hectárea, ligeramente por encima de ese umbral.
Con todo, los datos del primer trimestre de 2026 apuntan a una tendencia positiva: la población ha bajado un 9,5% respecto al trimestre anterior, pasando de 35.564 a 32.197 ejemplares.
Caballero recordó que entre 2021 y 2024 la población había crecido de forma sostenida, pasando de 22.000 a casi 36.000 individuos, por lo que el descenso actual supone un cambio de tendencia significativo.
El Ayuntamiento combinará la campaña ciudadana con medidas de gestión directa: palomares con control sanitario y de natalidad, piensos esterilizantes en puntos estratégicos, retirada de nidos, elementos disuasorios en farolas y edificios, y capturas con criterios de bienestar animal.
Las actuaciones se han concentrado en zonas con mayor concentración de ejemplares, como mercados, plazas, el distrito marítimo, Nazaret o Patraix.
Para quien no atienda al llamamiento, la nueva ordenanza de limpieza establece multas de entre 750 y 3.000 euros por alimentar a las palomas en la vía pública.
El Ayuntamiento también pide a los ciudadanos que informen a los servicios municipales cuando detecten grandes concentraciones de aves o puntos conflictivos.