Puede que esta semana no hayas notado nada diferente al entrar en tu supermercado habitual o al sentarte a comer en un restaurante. Pero algo ha cambiado. Desde el 2 de abril de 2026, la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario ha entrado plenamente en vigor en España, y aunque sus efectos no se notan de golpe, van a cambiar algunos hábitos cotidianos de forma progresiva.
Tras un año de periodo de adaptación, a partir de ahora, tanto supermercados como restaurantes deben adaptarse a la ley.
Te puedes llevar las sobras en un tupper

Este es quizás el cambio más visible e inmediato. Desde ahora, cualquier restaurante, salvo los de bufé libre, está obligado a ofrecerte un envase reciclable para llevarte lo que no hayas terminado. Ya no depende de si te da vergüenza pedirlo ni de la buena voluntad del local. Es un derecho y una obligación.
Si terminas a medias un plato de pasta, una ración de carne o un postre, puedes pedirlo y el establecimiento debe facilitártelo.
Productos más baratos en el supermercado por su aspecto
La ley promueve también que los supermercados pongan a la venta productos de aspecto imperfecto (la fruta torcida, la verdura de forma irregular que antes se descartaba) a precios más bajos. También incentiva que los establecimientos destaquen y descuenten los productos con la fecha de consumo preferente o de caducidad próxima, en lugar de retirarlos directamente.
Si tu supermercado habitual pertenece a una gran cadena que en el conjunto de sus tiendas supera los 1.300 metros cuadrados, ya tiene la obligación de contar con un plan para reducir sus pérdidas alimentarias y de haber firmado acuerdos con bancos de alimentos o entidades sociales para donar sus excedentes antes de tirarlos.
Las tiendas de barrio de toda la vida, sin embargo, quedan fuera de estas obligaciones por su tamaño.
La ley no tiene vocación de multar por multar, pero sí establece sanciones. No aplicar correctamente la jerarquía de usos. Es decir, no intentar dar otro destino a los alimentos antes de tirarlos puede acarrear multas de hasta 2.000 euros.
No contar con el plan de prevención obligatorio puede costar entre 2.001 y 60.000 euros. Y quien reincida en una infracción grave en menos de dos años se enfrenta a multas de hasta 500.000 euros.
Qué puedes exigir a partir de ahora
Puedes pedir que te pongan tu comida sobrante para llevar en cualquier restaurante que no sea bufé libre. Puedes esperar encontrar en los lineales del supermercado más productos rebajados por su fecha próxima de caducidad o por su aspecto irregular. Y puedes saber que los excedentes de las grandes cadenas tienen ahora la obligación de llegar a quienes más lo necesitan antes de acabar en un contenedor.