La plaza del Ayuntamiento de Valencia cambia su estética para mejorar su imagen y ajustarse al estilo de las grandes capitales europeas. El nuevo proyecto obligará a los establecimientos comerciales a adaptar sus rótulos, carteles y mobiliario a una línea de diseño que busca recuperar el entorno clásico y monumental del centro de la ciudad.
Un proyecto que se plantea como uno de los primeros pasos para el futuro plan de reurbanización de la plaza y que supondrá numerosos cambios para los comercios de la zona. Con ello, se prohíben la publicidad y las pantallas digitales dinámicas que puedan romper la armonía estética.
Los bares y restaurantes de la zona deberán adaptarse a los criterios cromáticos unificados: las sillas y mesas serán de color gris forja o negro grafito, mientras que los elementos textiles como toldos o sombrillas serán cuadrados, sin faldón y de color blanco roto o crudo.
Las tiendas también tendrán que cambiar sus escaparates y carteles, usando materiales y colores que se ajusten a la tonalidad y a la estética del resto de la plaza.