La explosión turística de Valencia es una realidad inapelable. Lo vemos en las calles de la ciudad, en los comercios y en el transporte público… Valencia está de moda y el tráfico de visitantes no ha dejado de crecer desde que se levantaron las restricciones por el COVID-19, en un 2021 que ya parece muy lejano.
El Aeropuerto de Valencia registró el año pasado un récord histórico de pasajeros: casi 12 millones de usuarios en 2025. Las previsiones y los datos del primer semestre apuntan a que esas cifras van a aumentar de nuevo en torno a un 8,5 % en 2026, pese a que el aeropuerto tiene capacidad para unos 10,5 millones de viajeros (según cifras del Ministerio de Transportes).
En cualquier caso, la apertura de la nueva base operativa de WizzAir en Valencia ya está programada para noviembre de este año y con ella llegarán nuevas conexiones nacionales e internacionales. Entre ellas, una inédita ruta de vuelo con destino a Brasov, la ciudad más bonita de Rumanía.
Pero no será la única, porque la compañía ha anunciado que, a partir del 17 de diciembre, Valencia contará con tres vuelos directos semanales a Chisináu, la capital de Moldavia.
Chisináu, la ciudad más verde de Europa
Moldavia, como la mayoría de países de Europa del Este, es un destino todavía desconocido para la mayoría de españoles, pero no por ello menos interesante. Chisináu es una ciudad que, aunque para muchos sea la primera vez que leen su nombre, es famosa por ser una de las capitales más verdes de Europa y por su patrimonio cultural e histórico.
La capital moldava no tiene la herencia artística y arquitectónica de ciudades como París o Roma, pero es fascinante recorrer sus calles y observar el contraste entre los monumentos neoclásicos del siglo XIX y la sobriedad de los edificios brutalistas de la era soviética.
Entre los imprescindibles de Chisináu están la Catedral de la Natividad, el Arco del Triunfo o el Monasterio Ciuflea. Tampoco perdería la oportunidad de pasear por sus preciosos parques como el Valea Morilor, que es uno de los muchos ejemplos que podéis encontrar de por qué se la conoce también como «la ciudad de piedra blanca».
Aunque viniendo de España pueda parecer sorprendente, os recomendamos probar su vino, ya que Moldavia es un país productor de algunas variedades de mucha calidad y, por supuesto, aprovechar para conocer la cultura cotidiana y la gastronomía (la mămăligă, los sarmale y la sopa zeamă son sus platos estrella) de uno de los lugares más desconocidos de Europa.