Los libros y las películas de terror nos han acostumbrado a ver los cementerios como espacios oscuros, sombríos e incluso tenebrosos. Pero en España, y especialmente en Valencia, los cementerios pasan muchas más horas iluminados bajo el sol que ocultos entre brumas. Una circunstancia que nos sitúa como uno de los territorios más privilegiados para la generación de energía solar.
Aprovechando esta ventaja geográfica, Valencia impulsó en 2021 el programa Requiem in Power (RIP), que, además de ser un juego de palabras con la inscripción de las lápidas Rest in Peace (en castellano, descanse en paz), es un plan ideado para instalar 6.658 placas solares y convertir los cementerios municipales en plantas fotovoltaicas.
El proyecto permitirá abastecer de electricidad a 800 hogares vulnerables y cubrir parte de la demanda de los edificios municipales. Además, al tratarse de energía limpia, evitará la generación de más de 1.000 toneladas de CO₂ al año, según cifras del propio Ayuntamiento.
Estas 6.658 placas se dividen en cinco cementerios distintos: Campanar, Benimàmet, Cabanyal, Grau y el General. Unas 34,5 hectáreas de terreno (aunque no todo cubierto por placas) que contribuyen a que Valencia tenga la mayor «planta fotovoltaica urbana» de Europa.
Pero no es la única apuesta solar del Ayuntamiento. Este proyecto se enmarca en un plan más grande y ambicioso que busca crear comunidades energéticas en distintos puntos de la ciudad y dotar de placas solares a mercados municipales para cubrir su propio consumo energético. Los mercados de Benicalap, Algirós, Russafa, Jesús y Torrefiel ya tienen las placas instaladas y en funcionamiento.