Danas, erupciones, terremotos, incendios forestales… la fuerza de la naturaleza es incontenible y las catástrofes naturales más recientes nos han demostrado que infravaloramos su poder y que, en muchas ocasiones, no estamos preparados para afrontarlas. Por ello, el Gobierno de España ha publicado en el BOE una nueva Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de terremotos.
Estas directrices incorporan información actualizada con nuevas medidas de prevención y cooperación entre administraciones, además de un mapa de riesgo sísmico que categoriza el nivel de peligro en cada uno de los municipios y provincias del país.
La Comunitat Valenciana cuenta con áreas catalogadas entre los grados VI, VII y VIII, repartidas entre las tres provincias y siendo la zona sur del territorio valenciano la más expuesta a desastres sísmicos.
Mapa de riesgo sísmico: qué municipios tienen mayor peligro
La provincia de Alicante es la que mayor peligrosidad de sismos presenta. Todo su territorio se ubica en el área de grado VII con 31 municipios en área de grado VIII, la de mayor intensidad sísmica del país. Esta actividad se debe al continuo choque entre las placas tectónicas euroasiática y africana que ha generado una densa red de de fallas activas en esta zona.
La clasificación entre los distintos grados de intensidad sísmica implica que, a mayor grado, mayor capacidad destructiva y riesgo de terremotos. Por ello, los municipios incluidos entre los grados VII y VIII deben implantar un Plan de Actuación Municipal y otras medidas preventivas.
Los municipios cuya superficie se encuentra en área de grado VIII son Alicante, Elche, Torrevieja, Orihuela, Santa Pola, Crevillent, Pilar de la Horadada, Almoradí, Callosa de Segura, Rojales, Guardamar del Segura, Albatera, San Fulgencio, Catral, Redován, Dolores, Cox, Bigastro, San Miguel de Salinas, Benejúzar, Los Montesinos, Rafal, Formentera del Segura, Algorfa, Benijófar, Granja de Rocamora, San Isidro, Jacarilla, Benferri, Daya Nueva y Daya Vieja.

Valencia capital y la mitad sur de la provincia se encuentran en riesgo de grado VII, lo que implica que también deberán establecer sus propios programas de medidas para prevenir y protocolizar las actuaciones en caso de actividad sísmica.
La mitad norte de la provincia de Valencia hasta, aproximadamente, Castelló de la Plana se encuentra en zona de intensidad VI por lo que no necesitarán un plan municipal, sino que se acogerán a la estrategia de acción de la Comunitat Valenciana. El norte de la provincia de Castellón se ubica en área de intensidad V, por lo que no debe establecer ningún plan de actuación nuevo.