El pintor valenciano José Benlliure es famoso por sus pinturas costumbristas y por su técnica preciosista, pero no fueron, ni mucho menos, los únicos géneros que el pintor desarrolló durante su carrera. Una de las series menos conocidas del pintor y que más difiere de su «etiqueta comercial», los 65 originales para la edición de lujo de San Francisco de Asís, vuelve a Valencia un siglo después.
La Casa Museo Benlliure inaugura el martes 27 de octubre, a las 19:00 horas la exposición El poverello de Asís bajo la mirada de José Benlliure. Una colección de obras que originalmente se publicó en octubre de 1926 en un libro conmemorativo por el séptimo centenario de la muerte del santo.
La muestra estará abierta del 27 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027 en la sala de exposiciones temporales de la Casa Museo Benlliure. Tendrá una segunda sede en el Convento de Santa Clara de Gandia, de modo que puedes elegir entre las dos ciudades para recorrerla.
Las obras se hicieron con técnica mixta de aguada de nogalina, acuarela y gouache sobre papel, una técnica especialmente extraordinaria y poco habitual en la época. Casi todas las piezas se conservan habitualmente en el convento franciscano de Sant Esperit, en Gilet. La excepción es una pieza que pertenece al Museo de Bellas Artes de València.
La exposición reúne además bocetos, aguadas, manuscritos y fotografías del archivo personal del artista. Con ellos puedes seguir cómo tomó forma cada ilustración, desde los estudios previos hasta la imagen final.
Una serie con un siglo de historia
La Tercera Orden Franciscana de Valencia promovió el proyecto en su día con motivo del VII centenario de la muerte de san Francisco de Asís. Las 65 ilustraciones recibieron elogios en su época, como los del crítico italiano Filippo Bojano escribió que «toda su obra es una exaltación del amor, la abnegación y la humildad franciscana».
La visita se completa con piezas de tema franciscano que ya forman parte de los fondos del museo. Destacan el lienzo San Francisco vuelve del monte Alvernia, que el historiador Paul Sabatier consideró una «obra maestra», y San Francisco sorprendido por un novicio.