La Diputación de Valencia ha anunciado el cierre indefinido de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el Teatro Principal. A menos de diez años de cumplir dos siglos de historia, el edificio ha tenido que cerrar sus puertas tras un informe técnico que alerta de graves deficiencias de seguridad.
Según este mismo informe, el diseño y la estructura incumplen la normativa de seguridad contra incendios y los planes de evacuación. Los técnicos advierten que, en caso de una emergencia, el recinto podría convertirse en una «ratonera» por el bloqueo de salidas.
Además, el edificio se encuentra en un estado de deterioro grave con fisuras, desprendimientos, humedades y sistemas eléctricos totalmente obsoletas. Pese a que no existe un riesgo inminente de colapso, las deficiencias funcionales obligan a la administración a clausurar el coliseo y priorizar la seguridad de los espectadores. Para evitar la cancelación de los espectáculos, la Conselleria de Cultura ha acordado el traslado de las ocho propuestas principales al Teatro Martín i Soler del Palau de les Arts.
Aunque no se han facilitado cifras oficiales sobre los costes de rehabilitación y acondicionamiento, algunas estimaciones los sitúan en torno a los 50 millones de euros y calculan que el teatro permanecerá cerrado al menos durante cuatro años.
Una situación tan abrupta como polémica, que ha sido criticada por la oposición y L’Associació d’Actors i Actrius Professionals Valencians (AAPV) que acusan al gobierno valenciano de falta de previsión, descoordinación y abandono en las tareas de conservación y adecuación.
El Teatro Principal de Valencia, una joya de la arquitectura neoclásica que fue proyectada en 1774 e inaugurada en 1832. Es el espacio teatral en activo más antiguo de la ciudad y nunca antes había sufrido un cierre de sus actividades tan prolongado.